Crónica de una visita esperada

El pasado fin de semana el staff técnico de las selecciones nacionales de básquetbol, junto con algunos dirigientes de la Federación Uruguaya de Básquetbol (FUBB), visitó Paysandú con el fin de presentar el programa de desarrollo, que se lanzó hace algunas semanas, y de observar los partidos de la ventana del Torneo Litoral Norte. La visita tuvo charlas para entrenadores, entrenamientos en cancha y momentos de observación de diferentes jugadores de la región.

Fotos: redes sociales Liga de Paysandú

Ruben Magnano, Marcelo Bessio, Marcelo Capalbo, Alejandro Álvarez, Ron DuBois, Ricardo Vairo (presidente de la FUBB), Federico Martínez (neutral de la FUBB) y Emilio Martorano (dirigente de la FUBB) integraron la delegación que arribó a tierras sanduceras el viernes y que lo primero que hizo fue reunirse con el intendente de Paysandú y algunas autoridades de la Intendencia en la sede del gobierno deparamental. En dicha reunión, más de camaradería que de otra cosa, se tocaron varios temas dentro de los que se llegó a manejar la posibilidad de que Paysandú BBC vuelva a competir en LUB. Tras la reunión hubo una «conferencia de prensa» en la que los locales se dedicaron a pasarle la mano por la espalda a Magnano y agradecerle su visita.

El entrenador argentino valorizó la visita que estaban comenzando a realizar y habló de una «federación presente» como «agente masificador».

El siguiente paso de la delegación fue en la casa de cultura y significó la presentación del programa de desarrollo de la FUBB. Capalbo y Bessio lideraron la presentación del trabajo ante la mirada de entrenadores de formativas de casi todos los clubes de Paysandú.

Tras comentar al detalle el programa, se procedió a una mesa redonda en la que algunos entrenadores comenzaron a criticar aspectos organizativos como la falta de básquet en las escuelas, la falta de un básquet nacional, etc. Luego de que Martorano tomara la palabra en representación de la FUBB para indicar que: «si no descentralizamos el básquet, esto tiene un límite cercano»; Magnano pidió la palabra y dijo: «si vamos a empezar a ver la parte negativa de la historia, ni empecemos».

Luego de esa charla, que pasó más por estructuras, competencias y el rol de la FUBB que por el programa en sí, la delegación fue parte de una cena con diferentes protagonistas del básquet local y el primer día llegó a su fin.

A la cancha

El sábado comenzó temprano con dos entrenamientos en el envidiable estadio 8 de Junio. El primer turno fue para los varones U14 y el segundo para los U17. Con entrenadores salteños y sanduceros en la tribuna, Bessio y Capalbo lideraron una práctica que tuvo como principal objetivo el mostrar algunas de las cosas y de las formas que son cotidianas en el CEFUBB. Un entrenamiento más para los entrenadores que para loa chicos, una parte más de hacerles llegar el programa.

Esta visita se realizó en el marco de una ventana del Torneo Litoral Norte por lo que la tarde de sábado fue de partidos. La delegación observó parte de los partidos de U15 en Allavena y parte de los de U17 en el 8 de Junio, para luego ver finalizado el día 2.

El domingo a la mañana tuvo a Alejandro Álvarez como protagonista y es que fue el turno del entrenamiento con las jugadoras U17. Luego de una charla con las entrenadoras y los entrenadores que son parte del femenino en Paysandú, Álvarez lideró un entrenamiento muy similar al del día anterior pero -aprovechando que eran pocos- con los entrenadores locales en cancha.

Luego de que Álvarez observara algunos de los partidos, el pasaje de la FUBB por la heroica llegó a su fin.

Hechos y no palabras

La presencia de Ruben Magnano genera que todos los que tenemos algún vínculo con el básquet veamos lo que ocurre con otros ojos. No sé si llamarle más respeto, más atención, admiración, pero bueno, es un campeón olímpico. Es evidente que la visita del staff celeste a Paysandú tuvo más repercusión que la que había hecho hace 15 días a Salto por el hecho de que en esta estuvo Magnano.

Desde su inicio como director de selecciones nacionales, el entrenador argentino fue un paso más allá y siempre habló de la necesidad de tener un básquet nacional y de masificar el básquet desde el trabajo en mini. En las oportunidades que tuvo para hablar en esta visita a Paysandú mantuvo su énfasis en estos dos puntos, pero creo que lo mejor aún es que lo refleja con actos.

El haber viajado a Paysandú, tener planificado el viaje a Maldonado y analizar la posibilidad de ser parte del staff que vaya a Soriano es una señal muy buena. Además, el haber trabajado en cancha como un asistente más de Capalbo, Bessio y Álvarez, corrigiendo niños y haciendonrespetar las indicaciones de los que están a cargo es una muestra de compromiso y humildad. Por último, me quedó con una situación del entrenamiento femenino que retrata mucho: luego del trabajo de técnica individual y que Álvarez se quedara con las más grandes para trabajar algunos aspectos tácticos, Magnano invitó a una de las más chiquitas a ir a un aro que estaba fuera de la cancha para practicar el doble ritmo. Luego de un par de tiros se acercaron dos niños más a ver que pasaba allí. A los minutos, Magnano ya había invitado a los otros dos a jugar y estaba entrenando doble ritmo, pases, dribbling, se estaban divirtiendo, los estaba enamorando del juego, aquello sobre lo que tanto enfásis le hemos escuchado hacer en su charla sobre minibásquet que dio el año pasado, en su charla del viernes para los entrenadores sanduceros y, probablemente, en tantas otras.

Está rodando la parte más difícil del programa, ponernos a todos atrás del mismo. Va a ser un largo camino, probablemente más largo que la creación del programa, pero esta es la forma.

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