LA LLEGADA DEL DERECHO DE FORMACIÓN

A raíz de una propuesta de Bàsquetbolistas Uruguayos Asociados (BUA), y tras un análisis y correcciones hechas por clubes, llegó al Consejo Superior de la Federación Uruguaya de Básquetbol (FUBB) una propuesta para reglamentar las transferencias de jugadores de formativas que establece el pago por derechos de formación y el martes se votará.

La propuesta original surgió de la BUA, que en la introducción del proyecto argumenta la necesidad del mismo afirmando que todos los años se generan conflictos entre instituciones por transferencias de jugadores jóvenes que no se terminan concretando. La gremial indica que en estas situaciones los jugadores quedan de rehenes de las voluntades del club por el que están fichados y ante eso marcan la necesidad de reglamentar.

El mercado de pases de jugadores en edad de formativas es prácticamente virgen en lo que a reglamentación refiere y eso no solo deja a los jugadores de rehenes de la disposición de las instituciones, sino que además genera transferencias con montos fuera de contexto y sin regulación. Frente a esto, el primer objetivo del proyecto es “regular el valor monetario de las transferencias en jugadores de edades formativas”.

El próximo martes se someterá a votación en la Asamblea General de la FUBB este proyecto que establece un monto base según la categoría a la que pertenezca el jugador y algunas variables a partir de las cuales se calcula el monto a abonar para establecer el pase. El monto base es: U$S100 para preinfantiles e infantiles, U$S150 para cadetes, U$S200 para juveniles y U$S250 para U22.

Las variables (llamadas etiquetas en la propuesta) son:

  • Años de formación en el club
  • Pases de cuadros de menor jerarquía a cuadros de mayor (tomando el equipo de mayores como referencia)
  • Participación en torneos de selecciones formativas
  • Premios individuales en torneos internacionales
  • Becas deportivas totales

¿Derecho de formación = libertad?

La generación de este derecho de formación no solamente es una garantía para los equipos formadores, sino que también puede traducirse como “libertad” para los jugadores que desean cambiar de instituciones. Si se aprobara, el jugador (o su familia, o el club de arribo) pasaría a tener la oportunidad de pagar su pase y es que el pago del derecho de formación deja en libertad al jugador para cambiar de club (sin posibilidad de impedirlo por parte de la institución de origen).

Es bueno aclarar que no en todas las transferencias deberá abonarse este monto. Si la institución de origen sede el pase, el jugador podrá cambiar de institución sin necesidad de pago. A su vez, hay que recordar que sigue (y seguiría) vigente la reglamentación que indica que todo jugador que esté una temporada íntegra sin jugar quedará en condición de “libre” a los efectos de pedir pase.

¿Para todos por igual?

Si bien esta propuesta se va a votar el martes, es probable que, lejos de aprobarla, su llegada a la Asamblea General genere que se comience a hablar con mayor profundidad de análisis del tema, se manejen las diferentes variables y se perfeccione como para finalmente aprobarla. Al momento, la BUA hizo la propuesta y la analizaron algunas instituciones que se reunieron (Biguá y Olimpia principalmente, acompañadas por otras que asistieron intermitentemente a las reuniones) y que tras estudiarla le modificaron algunos aspectos. Una vez ajustados los detalles, se planteó el tema en el Consejo Superior y se le hizo llegar a todas las instituciones para que lo lean y formen su opinión de cara a la votación.

Hay algunas situaciones especiales a atender:

  • El bàsquetbol femenino no está incluído en esta reglamentación. La idea, debido a sus diferencias en lo que a estructuras competitivas y presente con respecto al masculino, es crear un apartado que regule lo que ocurra en el básquet de este género.
  • ¿Los pases de equipos del interior a equipos de Montevideo (“interliga”) se van a regular de la misma manera que los pases entre equipos de la zona metropolitana?

Beneficio para afuera

La reglamentación de las transferencias al exterior la regula FIBA y sobre eso no hay manera de incidir. Para los jugadores mayores de 18 años es simple, si tienen contrato deben negociar su salida y si no tienen contrato son libres. Para los menores no hay una reglamentación (en realidad, en teoría, están prohibidos los pases internacionales de menores de 18 años aunque todos sabemos que ocurren y que los regula FIBA), pero la BUA asegura que FIBA al regular los pases que llegan a sus manos se apoyan mucho en la reglamentación local de los países involucrados en la transferencia en cuestión.

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