EL CAMPEÓN SOY YO

Bohemios derrotó a Malvín en cadetes por cinco unidades (66-61) y se coronó como campeón de la Copa de Oro de Serie 1 por segundo año consecutivo. El equipo Albimarrón ingresó al último cuarto 11 abajo en el marcador, pero jugó unos muy buenos últimos 10 minutos de juego y, nuevamente con Santiago Vescovi como figura, se quedó con el juego.

El comienzo del juego fue de Malvín. El Playero defendió en todo el campo (con especial referencia sobre Santiago Vescovi y Franco Villalba), trabajó bien las ayudas del lado contrario, defendió por detrás los bloqueos directos desde los que buscó jugar Villalba, persiguió en los que tomó Vescovi, defendió su rebote, corrió la cancha, jugó al ritmo de Lucas Capalbo, lastimó desde rompimientos y descargas, anotó tres triples (2 de ellos de Capalbo) y puso un 17-7 en los primeros seis minutos del partido. Bohemios no pudo contraatacar, no encontró a sus principales vías de gol, abusó del tiro exterior, careció de ideas y no tuvo gol. Los porcentajes del visitante bajaron y el Albimarrón lo aprovechó para reaccionar. El equipo local corrió desde la defensa de su rebote, encontró puntos en las manos de Vescovi y puso un 7-3 que le permitió cerrar el primer chico a seis de su rival (20-14).

El segundo cuarto fue de lo peor del partido. Ambos equipos presionaron en todo el campo, trabajaron bien las ayudas del lado contrario, defendieron su rebote y realizaron un buen balance defensivo. Además, los dos equipos se apuraron en el intento de jugar rápido, tomaron malas decisiones y forzaron mucho su juego ofensivo. El tanteador se movió poco en el período y así como el local no pudo reaccionar Malvín tampoco amplió diferencias. El parcial del cuarto fue 8-7 a favor del local que se fue al descanso largo cinco abajo en el marcador (22-27).

Malvín planteó una defensa triángulo dos (con las referencias personales sobre VIllalba y Vescovi), pero el inicio del tercer chico favoreció al local. Bohemios jugó desde la salida de indirectas de los jugadores que eran defendidos de forma individual, fue vertical, cargó el rebote ofensivo y puso un parcial de 8-2 con el que pasó por uno a los dos minutos del cuarto. El visitante mantuvo la defensa, cambió de hombre en la defensa de las cortinas cada vez que lo necesitó, mejoró la defensa de su rebote, volvió a correr la cancha, tuvo a Capalbo como generador de juego, anotó puntos a distancia, encontró puntos en las manos de Diego Cabillón, atacó bien la zona 2-3 que planteó su rival por momentos (fue paciente, revirtió el balón y generó desde rompimientos y descargas) y puso un parcial de 14-3 gracias al que pasó por 10. Bohemios no encontró a Vescovi ni a VIllalba, tuvo bajos porcentajes de acierto y no pudo reaccionar. Malvín, de la mano de Marcio Rivas e Ignacio González, se mantuvo arriba en el marcador y se fue 11 arriba (40-51) al último descanso.

El partido cambió en el inicio del último cuarto. Bohemios salió dispuesto a confirmar su título y revirtió el trámite. El equipo Albimarrón presionó en todo el campo, corrió tanto desde la defensa de su rebote como desde robos en primera línea, encontró puntos en las manos de Villalba y Vescovi, propuso un juego muy vertical, jugó desde rompimientos y descargas, tuvo dos triples de Luca Tourón, cargó el rebote ofensivo, tuvo buenos minutos de Manuel Oyenard y puso un parcial de 22-4 con el que pasó por siete a 3’30” del final. Malvín sufrió la intensidad con la que jugó su rival, no pudo superar la defensa y padeció ese momento del partido. En el final, con más ganas que básquetbol, el Playero intentó reaccionar, pero Bohemios tuvo buenos porcentajes en libres y cerró el campeonato a su favor.

En el ganador se destacaron los 30 puntos de Santiago Vescovi mientras que en Malvín el goleador fue Rodrigo Cohelo con 19 unidades.

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