LA FUERZA DE LA LOCALÍA

Biguá derrotó a Malvín en infantiles y se clasificó a la final de la Copa de Oro de Serie 1 de la categoría. El equipo de Villa Biarritz ganó los dos partidos en su casa y, pese a perder en condición de visitante el segundo juego, clasificó a la final donde será rival de Defensor Sporting. El tercer juego fue triunfo del Pato en cifras de 67-58.

El partido comenzó mejor para Malvín. El Playero presionó en todo el campo, corrió desde la defensa de su rebote, jugó desde rompimientos y descargas, encontró un triple en las manos de Pedro Mendive y puso un rápido 6-1 en el inicio del juego. Tras algunos minutos en los que jugó apurado, que tuvo pérdidas innecesarias y bajos porcentajes de acierto, Biguá reaccionó. El equipo de Villa Biarritz anotó puntos a distancias, cargó el rebote ofensivo, lastimó con segundos tiros, trabajó bien las ayudas del lado contrario, puso un 13-4 y pasó por cuatro en el marcador. El visitante aprovechó apuros del rival para volver a correr la cancha, encontró puntos en las manos de Rafael Previatti y puso un parcial de 4-0 tras el que empató el juego. El cierre del cuarto fue parejo. Ambos equipos, en el intento de jugar rápido, cometieron errores, perdieron pelotas, forzaron ofensivas, pero el Pato lastimó con los rompimientos tanto de Santiago Corbo como de Fabián Refresquines y se logró ir dos arriba al primer descanso del partido.

Las imprecisiones se mantuvieron en el inicio del segundo cuarto. Biguá continuó con Refresquines y Corbo como líderes ofensivos, cargó el rebote ofensivo y abrió seis de renta (26-20). Malvín no pudo correr la cancha, sufrió las ayudas defensivas del rival y se quedó sin gol. Con el reingreso de Mendive y los ingreso de Juan Olave y Mateo Santos, Malvín aumentó la intensidad de su presión defensiva, robó pelotas en primera línea, volvió a contraatacar, anotó puntos a distancia, tuvo a Mendive como principal vía de gol, encontró puntos en las manos de Francesco Mazzarino y puso un parcial de 14-4 con el que pasó por cuatro (34-30) a dos minutos del final del primer tiempo. Al final del primer tiempo Biguá ajustó su presión en todo el campo, robó pelotas en primera línea, volvió a lastimar con puntos de segundos tiros y puso un 6-2 con el que igualó el tanteador de cara al descanso largo.

Dentro de un comienzo de segundo tiempo desprolijo, con pérdidas, malas decisiones, tiros errados y muchos apuros, Biguá sacó provecho de la presión en todo el campo que estiro, al ritmo de Ortíz, lastimó con el juego de Marcos Moreno de frente al aro y pus un 6-0 tras el que sacó seis de renta a los cuatro minutos del período. De ahí en más el cuarto fue casi todo Playero. El visitante mejoró su salida contra presión, encontró puntos fáciles a partir de ella, tuvo los mejores minutos en el juego de Agustín Ubal y cambió el partido. Ubal lastimó a distancia, generó juego con sus rompimientos y lideró a su equipo para colocar un parcial de 16-4 y pasar por seis en el marcador. Mendive fue el compañero que necesitó Ubal para liderar la ofensiva de su equipo y es que aprovechó sus asistencias para anotar, también lastimó con sus rompimientos, lo complementó en la defensa de la primera línea y también fue importante en la reacción. Un libre de Mateo Gualano le permitió a Biguá irse al último descanso a cinco de su rival.

Biguá dominó el comienzo del último cuarto y cambió el partido. El equipo de Villa Biarritz presionó en todo el campo, cambió de hombre en la defensa de los bloqueos desde los que intentó generar su rival, trabajó bien las ayudas del lado contrario, dominó la lucha por los rebotes y neutralizó a su rival. A partir de eso, el Pato corrió la cancha, encontró a Refresquines como principal vía de gol, lastimó con Moreno (que se nutrió tanto de rebotes ofensivos como de descargas cortas para anotar) y puso un parcial de 12-3 con el que pasó por cuatro a tres minutos y medio del final. Malvín se quedó sin ideas. Gualano y Sebastián Carvalho tomaron a Ubal y Mendive respectivamente, los marginaron del juego y el visitante solo anotó tres libres en los primeros seis minutos y medio del período. Defendiendo en todo el campo y con efectividad en libres, Malvín intentó reaccionar, pero Biguá mantuvo su nivel defensivo, encontró un triple en las manos de Ortíz, fue efectivo cada vez que tuvo que tirar libres, cargó el rebote ofensivo, cerró el juego a su favor y se metió en la final.

 

 

 

 

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