PUNTAPIÉ PARA SEGUIR

El quinto puesto que logró la selección U15 femenina en el Sudamericano de la categoría que se jugó la semana pasada en Ibarra, Ecuador, debe generar una gran alegría tanto en las chicas como en el cuerpo técnico y los neutrales de la Federación Uruguaya de Básquetbol, pero además debe ser un impulso para seguir trabajando.

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Uno de los primeros aspectos en los que Alejandro Álvarez hizo énfasis desde que asumió, primero como entrenador de la selección mayor y luego de la U15, es en el de la necesidad del femenino de algún buen resultado para aumentar el apoyo que recibe. La generación 2001 ha dado, en dos años, esos buenos resultados al conseguir dos logros históricos: acceder a las semi finales de un Sudamericano en 2015 y ganar dos partidos en un mismo Sudamericano en 2016.

Ahora hay que explotar esto que sirvió para demostrar que con apoyo el básquetbol femenino puede crecer. Mejorando un poco las condiciones, con preparaciones un tanto más largas y con algunos amistosos previos de otro nivel, la generación 2001, que hay que reconocer que es una buena generación, consiguió cosas inéditas para el básquetbol femenino uruguayo, ahora hay que buscar seguir mejorando esas condiciones para que el desarrollo no pare.

Las generaciones 2001, 2002 y 2003 tienen varios proyectos de jugadoras interesantes a las que hay que seguir, pero a las que también hay que darles un lugar donde puedan desarrollar sus condiciones para el futuro.

Igualmente, hay que tener claro que mejorar el apoyo no solamente significa mejorar las condiciones de los  trabajos a nivel de selección nacional sino que también refiere a un mejoramiento del campeonato nacional de formativas femeninas. Se debe generar competencia local que permita desarrollar a las jugadoras con condiciones que tiene el medio local. Actualmente, en femenino hay solo un campeonato de cadetas del que participan muy pocos clubes, con un formato de competencia que ni los participantes tienen claro y con fijaciones esporádicas.

El verdadero desarrollo comenzará cuando la estructura local se consolide. Se deben buscar más clubes interesados en participar, se tiene que encontrar la manera para que compitan fin de semana tras fin de semana, se debe aumentar la cantidad de categorías que tienen competencia, se debe trabajar para que haya formativas femeninas. En 2015 se habían logrado cosas interesantes, con participación de equipos del interior incluso, pero este año se dieron varios pasos atrás en ese sentido.

Hay que aprovechar las alegrías que dio la generación 2001, que demostró que con poco pueden conseguir cosas, para seguir creciendo tanto en los trabajos de selección como en las competencias locales.

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