FUE UN BUEN TORNEO

Más allá del resultado final y de no haber clasificado al Pre-mundial U16 del año que viene, el Sudamericano U15 de la selección uruguaya fue un buen torneo. Por formas de juego, por haber sido competitivo ante las principales selecciones de la generación, entre otras cosas, el campeonato dejó varios aspectos positivos.

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Uruguay finalizó el Sudamericano U15 en la cuarta posición tras haber ganado solo dos de los cinco partidos que disputó. Más allá de este resultado final y de no haber podido lograr el objetivo que el equipo se había planteado, subirse al podio y clasificar al Pre-mundial U16 del año que viene, la selección uruguaya demostró varios aspectos positivos que permiten mantenerse con esperanza.

En lo colectivo Uruguay demostró una forma de juego que se acerca al ideal de la categoría. El equipo “Celeste” jugó con un nivel de intensidad muy alto, presionó en toda la cancha prácticamente durante todo el torneo, propuso un juego europeo tan moderno como rápido, buscó jugar prácticamente sin estructuras, le dio libertades a los chicos para que jugarán mucho por conceptos, para que generaran desde rompimientos y descargas, para que explotaran al máximo la experiencia. Este equipo recurrió, incluso, poco al bloqueo directo para definir sus ofensivas y trato de nutrirse del juego por conceptos y de las corridas de cancha, algo que buscó permanentemente la selección, para jugar.

Así se le ganó bien tanto a Perú como a Colombia y se le fue competitivo a Argentina y a Paraguay, que demostraron tanto en el Sudamericano U14 de 2015 como en el U15 de 2016 ser las mejores selecciones de la generación, con la salvedad de que en ninguno de los dos torneos jugó Brasil. El equipo puso en duda el triunfo de Argentina en la fase de grupos y estuvo muy cerca, no pudo cerrarlo a su favor, de robarle el puesto en la final a Paraguay. Luego, con un cansancio físico y emocional importante, no pudo ante Venezuela en el partido por el tercer puesto, que es lo que más debe “doler” de este torneo porque realmente la selección uruguaya demostró ser más que la “Vino Tinto” a lo largo del campeonato.

Ojala este equipo haya marcado un precedente de formas de juego. Sin lugar a dudas se debe aspirar a volver a los campeonatos de nivel panamericano porque le dan un nivel de competencia muy interesante a los jugadores uruguayos, pero jugando así los chicos tienen la posibilidad de explotar estas experiencias para crecer realmente como jugadores. Más allá de que el escaso tiempo de trabajo llevó a que el equipo sufriera algunos desajustes defensivos, y por allí debe pasar la autocrítica del cuerpo técnico que ya citó una U16 pensando en el Sudamericano U17 del año que viene por lo que tendrá tiempo para no cometer el mismo error, el equipo jugó con intenciones de un básquetbol que en Uruguay se ve poco, pero que tiene que comenzar a aparecer si es que queremos adaptarnos a la actualidad del básquetbol internacional.

Ahora comienza la etapa del trabajo posterior, el más difícil quizás. Ahora los entrenadores de la selección deben lograr que estas formas se reflejen en los clubes, que se comience a ver este básquetbol en la diaria para la mejor formación de los jugadores uruguayos pero también para el mejor desarrollo de los trabajos de selecciones formativas. Recorrer los clubes, hacer entrenamientos con los chicos de las diferentes instituciones, hablar con los entrenadores, generar sentido de pertenencia, generar compromiso, son algunas de las cosas que los entrenadores de la selección deben hacer para que todo empiece a fluir hacia el mismo lado. Evidentemente, por la idiosincrasia de nuestros entrenadores (muchas veces celosos, egoístas, entre otros aspectos negativos que no colaboran con el mejor desarrollo del básquetbol uruguayo) este trabajo no va a ser sencillo, pero con conquistar cuatro o cinco se dará un primer paso que luego generará un efecto “contagio” que será beneficioso para todos.

Este es el camino, hay que continuar los pasos que se dieron en este pequeño proceso de dos meses.

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