“Ser lo mejor de uno mismo”

Carlos Delfino estuvo en las instalaciones del Movimiento Tacurú inaugurando la nueva cancha de básquetbol de la comunidad. El integrante de la “Generación Dorada” de Argentina dialogó con yojuego durante el evento y se refirió tanto al trabajo que se realiza con niños como a lo que se necesita para llegar.

Delfino 1

¿Cómo se dio tu llegada a nuestro país?

En realidad todo se da por medio de la NBA. Yo estaba en la zona, sin hacer mucho (risas), y me invitaron a participar de esta iniciativa que es muy linda. Yo creo que, cuando uno juega al básquetbol muchos años, el devolver cosas como esta a comunidades que están tratando de apostar al básquetbol para el desarrollo de gente joven es algo que motiva mucho. Ellos están apostando al trabajo y a la superación de los chicos con los que trabajan y yo siempre voy a estar dispuesto a aportar mi granito de arena a gente que trabaja así. Me encantó la idea de venir cuando me lo dijeron y por eso estoy acá.

El hecho de poder ayudar a niños y de respaldar el trabajo de una fundación como esta es algo muy reconfortante ¿Verdad?

Sí, claro que sí. Seguramente muchos de estos chicos no saben ni quién soy, ni que hago, ni de dónde vengo, pero si en algún momento un consejo, una foto, un abrazo, una anécdota o algo les puede ayudar a ser mejores como personas, a que tengan mayor motivación en lo que hacen o algo parecido esto valió la pena. La idea de esto no es que los chicos pasen a ser jugadores de básquetbol sino que se inserten en el deporte y que tengan una mayor motivación por lo que hacen. Yo siempre habló mucho de la motivación, de competir, de mejorarse a uno mismo pero eso no es solo para jugadores de básquetbol, eso puede servir para un doctor, un arquitecto o para un electricista. Estos chicos tienen la posibilidad de tener una comunidad como esta que ha desarrollado una cancha de básquetbol tan linda en lo que era, según me dijeron, un galpón y tienen que aprovecharla. Esta es una buena iniciativa para practicar deporte que es siempre sano, que trae cosas buenas, que forma grupos y muchas cosas más.

Como hombre de básquetbol, el ver que se usa este deporte para educar y para ayudar a niños en determinada situación debe ser algo muy lindo ¿No?

Toda la vida. Soy del palo del básquetbol y cada pelota que agarró trato de picarla. Aunque sea una pelota de futbol o de trapo siempre trato de picarla y de embocarla, aunque sea, en el tacho de la basura. Estamos en sociedades en las que todas las pelotas se patean (risas) pero mientras podamos ayudar e involucrar gente al básquetbol, bienvenido sea todo esto. En comunidades de bajos recursos siempre se patea todo ya que lo más fácil es hacer un “picadito” de futbol pero ojala que en el futuro todo esto sea alrededor del básquetbol. El básquetbol es un deporte muy lindo, que enseña muchas cosas y que ayuda mucho.

¿Qué tanto te recuerda a tus comienzos el participar de todo esto?

Mucho. Yo tengo la suerte de que mi padre era jugador de básquetbol y, gracias a eso, tuve la chance de tener jugadores de básquetbol hablando conmigo todo el tiempo. A pesar de que estos chicos no sepan ni quién soy, ni de dónde vengo, ni que hice, escuchar una anécdota o alguna experiencia los puede ayudar o les puede cambiar un objetivo o les puede mejorar la motivación y ese es mi principal objetivo. Alguno estará un segundo conmigo, otro estará dos minutos y otro estará todo el día pero yo quiero que ese momento que hayamos compartido le sirva para algo, lo ayude. Si eso sirve de algo yo me voy con los bolsillos llenos de esta experiencia.

Durante la conversación que tuviste con los profesores del Movimiento Tacurú hablaste sobre enamorar a los chicos de este deporte ¿Sentís que esa es una de las claves del trabajo con niños?

Totalmente, pero no solo los deben enamorar del básquetbol sino que del deporte en sí. Deben intentar de enseñarle lo básico del básquetbol pero también deben ayudarlo a desarrollarse a nivel humano. Tienen que intentar que ellos aprendan a crecer, a ser competitivos, a mejorarse, a sacrificar cosas en pos de algo que pueda ser mejor, entre otras cosas. Deben enseñar desde el básquetbol cosas que sirven para todo. Cuando me toca hacer un campamento de básquetbol sé que no todos van a terminar siendo jugadores de básquetbol por lo que en esas instancias lo que trato de enseñarles es que siempre hay que superarse para intentar ser lo mejor de uno mismo en lo que se hace y para eso estamos acá.

¿Cuál es la clave para llegar?

El trabajo. Hay que trabajar mucho, sacrificar cosas, ser terco y seguirse sacrificando. Además, hay que entender que el error significa que estás haciendo las cosas bien porque te estás exigiendo por lo que no hay que tomar los errores como un fracaso sino que hay que aprender de ellos e intentar seguir creciendo desde ello. No hay que perder días, hay que sumar trabajo desde donde se pueda para mejorar uno mismo.

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